Generalizando bastante creo que cuando algo no funciona a nivel personal somos igualmente diferentes y con diferencias exactamente iguales. En esas (demasiadas?) malas rachas que nos coartan la vida tenemos reacciones bastante similares. Esas situaciones que nos hacen transitar por los pasillos de ultracongelados como almas en pena o estar a gusto en una escalera mecánica desierta. Hombre,si nos dedicásemos al negocio del "artista torturado" estaría bien pq además de redimirnos cada vez que sacamos una obra, cobraríamos por ello...(y lo digo sabiendo que hay multitud de estos artistas a los que admiro y me producen éxtasis cuando me tocan el alma con los dedos..).

Pero, suponiendo que somos gente corriente, (o por lo menos algunos lo intenten)encuentro que hay fallos. Parece que huyamos siempre de algo con cara amnésica, pero creo que lo hacemos andando de espaldas. Sí, avanzamos, pero caminando hacia atrás con el dolor siempre en nuestro horizonte. Eso sí, con megapíxels muy definidos para no perder detalle de nuestras pesadillas, con gafas de pasta (por el precio) para ver mejor en este asqueroso/maravilloso mundo..., y con cuotas sin límite para pagar hasta el aire (ilegítimo?) que respiramos. Fíjate tú, ese mismo aire que nos falta.

Como si quisiéramos formar parte de la especie humana sólo por decreto del centro comercial más cercano a tu casa (si la tienes)con otra cara-vida-cuerpo y alma de serie. Como en un Funicular, siempre de arriba a abajo pero pendientes de un hilo.
El otro día tuve la suerte de explicarle un problema serio a una (buena) amiga. Me resultó absolutamente liberador pq además de poderlo contar, obtuve un punto de vista nuevo (con disparos certeros)y que a la vez me hacía reflexionar. No me resultaba nuevo claro, pues siempre me aporta luz con su "paleta de colores y verdades",pero hasta que no se lo expuse no tuve respuestas a mi asfixie..

La reflexión es bastante más sencilla, además de darme la vuelta y andar de frente, hacerlo por algo: una señal, una intuición, o por lo que yo me inclino, lo que dicte el corazón (como la canción de "La Buena Vida"). Si partimos de una anorexia en el corazón y no le damos nada de comer por si...por si... el motor se agrieta, se colapsa y es cuando nos quedamos enmedio del trayecto del funicular y sin posibilidad de transbordo. Y para bajar flotando el Támesis río abajo ya esta(ba) el genio de Jeff Buckley.