Lunes 07/07:
La RENFE está cortada (atropello en Vilassar). Reanudan la "normalidad". Retraso de 35 minutos. Entro en el tren en horizontal. Ya llego muy tarde a trabajar. Transbordo al metro. Tramo de mi línea cortado, justo hacia donde me dirijo. Me he levantado a las 6,30 para nada. No hay cobertura para avisar. Pido un justificante en la taquilla (me lo dan) pero no me pueden facilitar un billete (gratis) porque tienen la máquina estropeada...Salgo de allí. Camino 10 minutos: autobús (hacinados). Llego 50 minutos tarde al trabajo. Apenas he sudado (apenas....)

[ding dong ding: por causas técnicas -qué más da...- los trenes permanecen detenidos en la estación "Aquí no llegará nunca", diríjanse a la línea "Impotencia" y/o aprendan a tomar su camino con la compañía (de servicios?) adecuada.gracias]

Jueves 10/07:
Dirigiéndome al trabajo me cae "de rasqui" algo a la altura de la sien. Pensaba que era una gota de los aires acondicionados que se escurren en la acera. No. Una cagada de paloma en mi -recién estrenado- polo yonqui de 9,99 euros y al lado de mi ceja. No escuché los aplausos por ningún sitio, ni tampoco carcajadas de sitcom barata... pero en algún lugar estoy seguro que los guionistas del show de truman se están tronchando.

Todavía llevo en mi mochila mi nuevo contrato de trabajo -sin firmar- porque no estoy de acuerdo. (Vence -la firma- hoy, precisamente). No me esperaba tan pronto el seísmo de mayo. Realmente ahora sí que me va mal.

De todo ello no tengo el control de nada. Son imposiciones y no puedo luchar de manera quijotesca. Es ridículo. Como un mono tirando piedras y pringado de chapapote.

Otras imposiciciones me las pongo yo solito o me las encuentro sin buscarlas. El viernes 04/07 una situación a tres metros de mi me fracturó el pecho. Hubiera deseado haberme puesto las lentillas alrevés o que algún alma caritativa me hubiera metido los dedos en los dos ojos. Pero no. Y de mi imposición pasé a la impotencia de controlar las emociones, o entender algo que ya está claro. Me lo trago con cero calorías y me adelgaza. Otra nube borrascosa retrocediendo por enésima vez hasta mis últimas dudas (razonables).

Esta impotencia es única y exclusivamente mía. No puedo decidir la libertad de los de al lado. No soy juez. Pero por lo menos debería ser justo conmigo mismo. Y no poner cara de pena. No me debería auto-aplicar el código penal si no he legislado bien mis leyes.